martes, 6 de marzo de 2018

Imagen y Ermita de Nuestra Señora la Virgen de Tebas (y II)

Historia

Toda la gran devoción que anteriormente hemos constatado empieza a hacerse historia escrita, cuando en los archivos parroquiales nos encontramos con los libros de la Cofradía de Nuestra Señora, la Santísima Virgen de Tebas.
 
Ya en 1560 tiene lugar la revisión de los libros de la Cofradía por parte del Visitador. Así lo hace constar en las primeras páginas del libro primero (1558-1668): “En el lugar de casas de Domillán a veinte días de a mes de febrero de mil quinientos y sesenta años visitando el muy…”
 
Debemos de tener en cuenta que hasta el siglo XVI no se ponen en marcha los archivos parroquiales, en los que había que consignar los bautizados, los casados, los difuntos, amén de los libros de cuentas de las diversas hermandades o cofradías. Aquellos, con el fin de controlar la “pureza de sangre”. Estos para el control económico.
 
Por eso en los primeros años de este libro, lo que más resalta es la consignación de censos y rentas de la Hermandad. Este dato nos indica que esos censos no eran recientes, sino que venían pagándose con anterioridad.
 
El censo era el contrato por el que un inmueble se sujetaba al pago de una renta anual, renta que en este caso tenía que abonar a la Cofradía.
 
Todavía en este primer libro se está jugando con la denominación de Tiebas y Tebas.
 
La existencia de la ermita es clarísima, puesto que en el año de 1616 sabemos que se construye el soportal de la ermita. No consta la factura de la ermita, ni de qué tipo es. Probablemente es pequeña, puesto que como veremos más adelante tiene reconstrucciones posteriores y ampliaciones.
 
Por los libros de fábrica de la Parroquia nos consta en 1634 la existencia de las ermitas de Tebas, Santa Marina, Los Mártires, Sta. Lucía. Es más, en dichos libros el visitador les amonesta a los mayordomos de Santa Marina y Tebas, de la indecencia de las ermitas, ya que se da una fuerte plaga de golondrinas.
 
Tampoco nos consta la originalidad de la imagen, puesto que nos encontramos con diversas intervenciones en dicha imagen. No olvidemos que los “casitos” han ido haciendo lo mejor para su patrona, y que en cada momento han aplicado los gustos de la sociedad.
 
Sí, sabemos que la imagen en 1682, se renueva en Brozas por Francisco Flores y costó 6,800 maravedíes. Esta renovación hay que entenderla; no que se compra una nueva, sino más bien que se restaura.
 
Era costumbre entonces que las ermitas tuvieran su ermitaño. En Casas de Millán lo hay casi en todas, no siendo en las que están cerca o en el interior del pueblo. Por ello en 1684 se hace una casa con doblado a fin de que pueda establecerse el ermitaño.
 
Como todo mantenimiento de edificios hay que hacer inversiones en ellos. En el año de 1687 el Maestro de arquitectura Juan González Arroyo, vecino del pueblo, realiza una obra importante, aunque no se dice en qué consistió.
 
Así consta en la inscripción en la base de la bóveda que dice:

“ESTA CAPILLA SE HIZO DE LIMOSNA
POR EL LUGAR SIENDO MAYORDOMO
FRANCISCO FRANCO FAMILIAR DEL SANTO OFICIO
QUE FUE EL MAESTRO JUAN CONZÁLEZ
ARROYO AÑO DE MIL SEISCIENTOS Y OCHENTA Y SIETE”

Se hace constar en esta inscripción la edificación de la capilla, no de la ermita. La Capilla es la denominación de un tipo de oratorio o lugar de culto en la religión católica. Arquitectónicamente puede ser independiente o formar parte de un edificio mayor, habitualmente una iglesia o un palacio.
 
No solamente el edificio de la ermita es objeto de cuidado. También la imagen. La Hermandad, en las cuentas de 1690 hace constar que se compra una corona de plata para la Virgen, que supuso un desembolso de 195 reales, es decir 6,630 maravedíes.
 
Nuevamente se manda hacer inventario de las propiedades que tiene la ermita de Ntra. Sra. de Tebas. En él constan tanto las fincas, como todo lo necesario para el culto de la Virgen.
 
Van a pasar bastantes años sin que tengamos noticias de los acontecimientos del pueblo en relación con la Virgen de Tebas. Es de suponer, que lo ordinario del acontecer de los años. Romería, fiestas, visitas etc.
 
En el año de 1791, tuvo que haber una obra de ampliación, que probablemente hubo que cimentar bien, pues se nos queda consignado que “sacando la piedra a base de barrenos”.
 
Este mismo año se planta el olivar de Tebas en el alcacer que tenía la ermita, siendo cura D. Francisco Gutiérrez Garay.
 
Poco más encontramos en el archivo parroquial digno de mención. Debió interrumpirse el seguimiento de anotaciones en los libros, puesto que en la visita del año de 1815, se hace advertencia por no tener cuentas.
 
No obstante, como se indica en las anotaciones de la hermandad de San Sebastián, hay una referencia a la ayuda que dicha hermandad hace a la de la Virgen de Tebas. Parece que económicamente San Sebastián andaba mejor que las otras. Así en 1859 se consigna en sus cuentas:
 
Son data primeramente 400 reales que entrega este Mayordomo al de la ermita de Tebas en calidad de reintegro a excitación del Sr. Alcalde Narciso Marcos, y de acuerdo con el Sr. Cura; cuya cantidad hizo falta para acabar de pagar los gastos de poner una viga, componer los tejados y retocar los santos y altar de dicha ermita, que amenazaba ruinas, quedándole a deber a la ermita de Tebas a la de San Sebastián, los dichos 400 reales.
 
Quede reseñada esta obra que se hace en la ermita, pero que no tenemos noticia de ella en sus libros.
 
De 1872 a 1920 hay un salto de anotaciones
 
A partir del año de 1922 podemos tener algunos datos que brevemente quiero consignar, para que quede constancia de la devoción enraizada en el pueblo, que ha llegado hasta nuestros días, al mismo tiempo que se relatan los hechos ocurridos y protagonizados por muchos de los que hoy siguen manteniendo dicha devoción.
 
Como en otras ocasiones anteriores, visto el deterioro que sufre la imagen por el paso del tiempo, se decide restaurarla. A la calle Bordadores nº 7 la llevan los correspondientes mayordomos, en Madrid. Allí trabaja D. José Alsina, restaurador profesional, que realiza, según las crónicas, “un trabajo muy estimable”. En dicha restauración hay un detalle importante: “la imagen del Niño se hizo nueva”. Y, como en todo lo referente a la Patrona, fue todo el pueblo el que puso su granito de arena. El importe de dicha restauración fue de ciento doce pesetas, “que se recaudaron por suscripción”. Festivos y alegres, como siempre, pudieron los “casitos” celebrar su ROMERÍA, el 14 de mayo.
 
Pero como siempre, los devotos de la Santísima Virgen de Tebas, quieren superarse. Quieren que la Virgen luzca en su cabeza una corona de plata, digna, puesto que hacía ya tres o cuatro años que, aunque la tenía, no se la ponían por estar muy deteriorada. Se la habían llevado a un “orifice” de Garrovillas, que la dejó decente para que en la romería de 1924, pudiera lucirla. La admiración embargó el corazón de los fieles que habían acudido, dando por bien empleadas las 72,50 pesetas que se habían gastado.
 
Un hecho luctuoso de hacía pocos días empañó un poco los ánimos de las romería de 1926, puesto que un matrimonio, había sido alcanzado por un rayo y habían muerto.
 
Aunque no está directamente relacionado con la devoción a la Sma. Virgen de Tebas, sí tiene que ver con algo que posteriormente va a tener sus repercusiones.
 
En este año se consigna la contribución anual que se paga por el “egido” de la ermita, al igual que en años sucesivos.
 
Será en el año 1929 cuando comienza la labor pastoral de D. Modesto Rodillo en la parroquia de Casas de Millán.
 
Bajo su labor pastoral se consigna un hecho que sigue denotando la devoción a la Virgen de Tebas. El año 1932 se pone en escena por aficionados del pueblo la obra teatral “Los Domadores” con el fin de recaudar dinero.
 
Es sobre todo, después de los acontecimientos bélicos civiles de los años treinta, aproximadamente hacia el principio de los años cuarenta del siglo pasado, cuando comienza una cierta hostilidad entre el dueño de la finca El Encinar, a la sazón D. Luis Barrueta y D. Modesto Rodillo, tratando de defender uno y otro la extensión del egido de la ermita. En la comunicación por carta que tienen el 12 de Abril de 1940,  quedan en entrevistarse, cuando D. Luis venga por la finca, para que cada uno, aportando sus títulos de propiedad o documentación similar, se puedan poner de acuerdo. Por parte del Párroco en una nota que consta en el archivo se aporta lo siguiente:
 
Medidas del ejido de Tebas:

Nº registro catastro
Polígono
Polígono
Propietario
Hectáreas
Áreas
Centiáreas

1378

1

87
Tebas Ribera del Castaño

2

64

28
1824
2
164
Id
1
98
45



Total
4
62
73
 
No debieron quedar muy de acuerdo puesto que como consigna el hijo de D. Luis, D. José Luis Barrueta Larrinaga, con motivo de una carta remitida al Párroco de Las Casas, cuando se trata de hacer el camino a Tebas, dice expresamente: “no puedo olvidar los disgustos que a mi pobre padre le dio el buen Don Modesto a causa de la ermita, que estando un día en misa mis hermanas, el sermón fue mitinesco hablando de que los caballos del Encinar están pisoteando a la Virgen de Tebas”.
 
Debieron quedar las cosas bastante encontradas, puesto que no consta que se resolviera por parte ninguna el asunto, que, como se ve posteriormente, aparece cuando se trata de hacer el camino nuevo a la ermita.
 
No se han podido aclarar unas obras que se hicieron en 1941, de las cuales solo hay una nota que dice:
 
Se da cuenta del presupuesto de las obras Ntra. Sra. De Tebas en el pueblo de Casas de Millán, cuyo importe asciende a 14.998,00 pts. El Maestro de obra fue Joaquín Ollero.

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