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domingo, 18 de junio de 2017

D. Gabriel Trejo y Paniagua (Cardenal Trejo) - (IV)

Su nombramiento como Presidente de Castilla
 
Terminada su misión en Roma, el año 1627, viene a España y comienza otro período de su vida; la Presidencia del Consejo del Reino. Se le libró el título de Presidente el 27 de Marzo de 1627.
 
Como vemos por la mención textual que se adjunta, sucede la renuncia de la Presidencia de D. Francisco de Contreras. Comienza el proceso para la elección del nuevo Presidente.
 
Era este Cargo de gran importancia, al que iba unido un salario adecuado. Le correspondía, entre otras cosas, presidir las sesiones, distribuir a los consejeros en salas, distribuir los expedientes, entrevistarse semanalmente con el monarca, etc.
 
Todos sabemos que tras todos estos nombramientos se mueven los intereses partidistas. Por eso la elección de D. Gabriel Trejo para la Presidencia de Castilla, tuvo algunas extrañezas, pues como nos dice “Historia y anales de la Diócesis de Plasencia”:
 
“Los muchos años de Don Francisco de Contreras, Presidente de Castilla, y Comendador mayor de León; pidió retirarse a Pastrana, cosa que consiguió.
 
El Conde-Duque tan lejos estuvo de que lo fuese cosa suya, que suplicó al Rey mandase a los Ministros más que grandes, que le consultasen de los tres Estados, Prelados, Señores y Graduados, las personas que juzgasen dignas de la Presidencia de Castilla; y habiendo sido varios las pareceres, el que el Conde dio al Rey fue el que menos esperaba el reino, porque el sujeto era el Cardenal Trejo, hechura del Duque de Lerma, beneficiado por Don Rodrigo Calderón, y deudo de la Condesa de Olivares su mujer; contra el cual por un designio de la era pasada, había presunciones contrarias en ésta, por el castigo de Don Rodrigo Calderón, por algunas sospechas de ánimo enconado en los Jueces y testigos de su causa.
 
Además, que este oficio puesto en un Cardenal tenía, menos facilidad de quitárselo si importase, que a otro vasallo de cualquiera género…
 
Todo esto junto, y otras razones diversas, que debieron de representar al Conde-Duque para alterar esta elección, no perturbaron su primer dictamen, ni contrapesaron el aprecio que había hecho del talento del Cardenal, de su calidad y letras y costumbres, de experiencia adquirida en los oficios por donde había pasado, y lo que la Corte Romana podía haber añadido a persona de tanta aplicación, que todo había de resultar a beneficio del servicio del Rey y bien de la República.

Intrigas
 
No faltó quien dijese, viendo lo que achacaban para aquella elección: Que no habían tomado los vicios tanta posesión del Conde-Duque, que atropellase sus mismos intereses por el Cardenal Trejo; pues pudiendo dar la Presidencia a uno de su casa, no halló tanta virtud en ninguno como en él; y esto es desentender su sangre por premiar al mérito. Últimamente, en esto abandonó las reglas de su conveniencia, pues le pareció justo anteponer el fruto que ellas pudieran rendirle, la justificación del Cardenal; y creyó, que haría un delito atroz, si no lo hubiese hecho así por temor de sus intereses.
 
Grandes esperanzas se consiguieron del nuevo Presidente; pero creyeron muchos que sería grato al Conde-Duque, mientras le reconociese Valido, y edificio de su fortuna. Estos agraviaban la bondad del Cardenal, y el acierto del Conde Duque, como feamente se engañaron otros, o desearon engañar, esparciendo que la majestad de la Reina, y los Infantes amenazaban la ruina del Conde-Duque.”
 
Es interesante saber cómo nada hay nuevo bajo el sol. Todo eso que ahora, parece descubrimos como tráfico de influencias, y que es penado, ya en tiempo del Cardenal Trejo era también una realidad. Como ahora, también había que probar la inocencia de tales acusaciones. Especialmente los enemigos presentan todas las acusaciones que pueden del pasado.
 
En “Rodrigo Calderón: la sombra del valido” nos cuenta lo siguiente:
 
“Trejo, siendo fiscal y oidor de la Cancillería de Valladolid había aceptado regalos del Marqués de Mondéjar, por lo que resultó obligado elevar un memorial de la Cámara de Castilla para justificar los objetos recibidos de mano de quien por entonces mantenía varios pleitos abiertos en la Real Audiencia. Finalmente, el Consejo de la Cámara resolvió a favor de Don Gabriel, alegando que aquellas mercedes obedecían a su relación de amistad y no fueron comprometidas para ganarse su favor en la resolución de las sentencias pendientes.
 
Entre otras intrigas nos encontramos las que por los años 1619 se monta contra el cardenal Trejo.
 
El duque de Uceda consigue encarcelar a Rodrigo Calderón, el hombre fuerte del régimen de Lerma. Cuando el Cardenal Trejo trata de defender a su tío, siendo el único, afloran las intrigas contra él. Fueron boicoteadas sus pretensiones de alzarse con el obispado de Jaén por Aliaga, confesor del Rey, que le acusa “de tener una amante de la que había engendrado una hija. Ese secreto lo conocían los nuncios Caetani y Cennini a través de Baltasar de Zúñiga, quien según estos, mantenía relaciones con la hija del cardenal mientras éste seguía con la madre.
 
Era una forma de venganza de Aliaga, “que se vengaba así de la campaña de descrédito que Trejo había dirigido en su contra acusándole de seductor de monjas y hechicero”. (El nuncio Cennini al cardenal Borghese, Madrid, 13 de abril de 1619,)
 
Al final de su mandato y estando agravadas las intrigas contra él, hay un acontecimiento presidido por D. Gabriel que nos da una vez más la importancia del cargo que ostentaba. Me refiero a la inauguración del Palacio de Santa Cruz.
 
Construcción del Palacio de Santa Cruz de Madrid, sede del ministerio de Asuntos Exteriores
 
En 1627, los Alcaldes formalizaban la adquisición de los terrenos y anejas edificaciones, que fueron derribadas, para formar el solar donde habría de levantarse el edificio.
 
El 14 de septiembre de 1629, en solemne ceremonia presidida por el Cardenal Obispo de Málaga, D. Gabriel de Trejo, Presidente del Consejo de Castilla, es colocada la primera piedra. Junto a ella, en una arqueta de plomo, quedaban depositadas diversas monedas del reinado de Felipe IV y un pergamino que decía así:
 
«La Magd del Rey Don Phelipe nuestro Señor Quarto de este nombre, Rey de las Españas y de las Indias, mandó hacer este edificio para Cárcel Real de su Corte octavo año de su Reynado y 1629 del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo siendo Sumo pontífice Urbano VIII y Presidente de Castilla el Iltmo. y Rmo. Sr. Cardenal de Trejo Obispo de Málaga que se hallo personalmente a ber poner esta primera piedra a 14 de Sete del año referido y sean patronos destas obras la Sacratísima madre de Dios y el arcángel San Miguel y Santiago patrón de las Españas.»
 
Hoy, bajo la torre vecina de la iglesia de la Santa Cruz, torre que se llamó en su día «de los calabozos», permanece la arqueta con su pequeño «tesoro» y el mencionado pergamino.
 
Las obras finalizaron en 1636.
 
Estos documentos avalan la categoría de la figura “Casita” más significativa de la historia del pueblo.
 
Obispo de Málaga

Catedral de Málaga

Las ansias de poder del Conde-Duque de Olivares van a ocasionar el enfrentamiento de dicho Conde y Gabriel de Trejo. Esto viene ocasionado principalmente por la oposición a la política económica del poderoso ministro. Tras la resaca del año 1625, se produce la bancarrota de enero de 1627 originada por las malas cosechas, alza de precios, cierre del comercio, devaluación del vellón y conflictos que están a la vista. El Presidente del ¨Consejo de Castilla, buen conocedor de la realidad, se opone abiertamente a las pretensiones del Conde-Duque.
 
Como hemos dicho D. Gabriel era Obispo de Málaga por designación en 1617, pero lo hemos visto ocupando otros muchos cargos, no entrando en su diócesis. Ahora va a ser la ocasión en la que tendrá que ir a su obispado.
 
El Conde-Duque mediante las intrigas correspondientes consigue que se le ordene incorporarse a su sede diocesana.
 
Llegó el 16 de Enero de 1630. Poco tiempo le duró dicha estancia, pues falleció el 11 de febrero de ese mismo año.
 
La mayor parte de los altos empleos los tuvo siendo obispo de Málaga, a la que únicamente vino en 1630 con objeto de  descansar de una carrera tan ilustre; pero falleció a los pocos días dejando la enorme suma de 50 mil ducados para fundaciones piadosas por especial cláusula de su testamento. Fue uno de los españoles más sabios de su época, sobresaliendo en la ciencia genealógica como lo acredita su “Historia de la Genealogía de la casas de Grimaldi”.
 
Todavía después de muerto hubo flecos de conflictos entre el Deán y Cabildo de la Catedral, sobre el pago de la misa y exequias a su fallecimiento, y los testamentarios del Cardenal, pidiendo a estos que pagasen al Cabildo las costas.
En Madrid 22 de diciembre de 1631.
 
Este fue el personaje más ilustre nacido en Casas de Millán. Pero no el único, como podremos ver después.

miércoles, 14 de junio de 2017

D. Gabriel Trejo y Paniagua (Cardenal Trejo) - (III)

Abad de Burgohondo

 Municipio: Burgohondo, Valle del Alberche y Tierra de Pinares

El monasterio se halla en el pueblo de dicho nombre en la provincia de Ávila. Ya en 1178 el Obispo de Ávila lo reconoce, albergando canónigos regulares de S. Agustín. Sus inicios en el edificio, fue la compra de una casa, transformada posteriormente para adecuarla a las funciones monacales.
 
Conviene advertir que dicho nombramiento de Abad de Burgohondo era otorgado por el Rey entres sus predilectos. Algunos de estos Abades fueron grandes eruditos de la época e incluso muchos de ellos fueron Inquisidores Generales… como el Cardenal Gabriel Trejo y Paniagua.
 
Algo que también nos puede parecer extraño es que el Cardenal, no vivió en dicho monasterio, y ello porque el beneficio abacial no exigía residencia. Puede, como veremos más adelante, que sí que estuviera en dicha abadía, aunque no mucho tiempo, cuando por cuestiones relacionadas con Rodrigo Calderón, cayó en desgracia.
 
No obstante consta que tuvo que intervenir en alguno de los numerosos procesos judiciales que se entablaron entre abades del monasterio y los pueblos de alrededor.
 
Baste recordar el que mantiene el abad-cardenal Gabriel de Trejo y Paniagua (al frente de la comunidad al menos entre 1617 y 1621) a principios del siglo XVII, que obtiene una sentencia a su favor en 1617, por los derechos sobre los diezmos de los molinos de Burgohondo, Hoyocasero, Navatalgordo, Navaluenga y Navalacruz, así como los del Barraco, fuera del territorio de su jurisdicción, según se especifica en la introducción al primer número de este capítulo cuarto.
 
La estancia del Gabriel en Roma, también tuvo que ver con el cometido que se le hizo a su hermano Antonio, pues como decimos en su apartado, le ayudó, dadas las relaciones que ya tenía allí.
 
Cosa curiosa, que se encuentra en relación con alguna de sus venidas desde Roma. Parece que se indaga la posesión de pinturas de un famoso pintor llamado Guido Reni. Fue uno de los primeros pintores durante el papado de Pablo V, de la Escuela Boloñesa. El Cardenal pide privilegios para pasar sus posesiones mobiliarias. Dice así:
 
Otros destacados personajes españoles residentes en Roma en la década de los veinte pudieron poseer obras de Reni, como el cardenal Trejo: Señor, el cardenal Trejo dice que V. M. le ha hecho merced de presentarle a la Iglesia de Málaga y para su venida de Roma tiene necesidad de su real cédula para que en los puertos de mar y secos de la Corona de Castilla dejen pasar su ropa y hacienda libre de todos derechos, sin verla ni registrarla, su plata labrada, oro, dinero, sedas de Italia, bordaduras, no otras cosas prohibidas de entrar en estos reinos, suplica a V. M. mande se le libre su real cédula de paso para todo lo dicho que en ello recibirá particular merced”.
 
No aparece en este manuscrito mención explícita al cuadro de Reni, si bien se recuerda la venta de algunas pinturas pías de autor no especificado. El cardenal había partido para Italia a finales de febrero de 1621. A los 23 (de febrero de 1621) besó la mano al Rey el Cardenal Trejo Paniagua, para irse a Roma.
 
En este período el Cardenal, como era su cometido, atendió a los múltiples asuntos que se le presentaban y que según diversas referencias despachó brillantemente. Por supuesto que tenía sus adversarios a quienes no les gustaban sus actuaciones. De él hace referencia un poema satírico de la época, cuando dice al Rey Felipe IV, contra los gobernantes del rey anterior:
 
   Veinte borregos lanudos
   tiene Vuestra Majestad
   que trasquilar para mayo,
   bien tiene que trasquilar.
   Y, en trasquilando estos veinte,
   otros veinte le darán,
   que es bien que a su casa vuelva
   lo que en otras está mal:
   Lerma, Uceda, Osunilla
   Calderón, Tapia y Bonal
   Ciriza, Angulo, el Buldero,
   Confesor y San Germán;
   Gamboa, Heredia y Mexía,
   Soria, Texada y Tobar,
   el Arzobispo de Burgos,
   Trejo, aunque es cardenal,
   don Octavio de Aragón,
   que todos juntos darán,
   lo que a su corona deben.
  ¡Viva Vuestra Majestad!
 
Como podemos ver, siempre la historia se repite.
 
Momentos bajos del Cardenal
 
En el mundillo de los linajes sabemos que, como en todo colectivo humano, precisamente por la adquisición de poder, estuvo con intrigas y enredos.
 
No escapó el Cardenal a todas estas intrigas.
 
La raíz de todo ello está entre el Duque de Lerma y Conde Duque, que es quien quiere alzarse con todo el poder. Esto trae como consecuencia la persecución de Rodrigo Calderón. Entre los que más tienen que agradecer a Calderón nos encontramos con el Sr. Cardenal, “pariente de su esposa y hechura reconocida del valido”, y su hermano Antonio.
 
A Rodrigo Calderón se le prende, llevándolo a la fortaleza de Medina del Campo, y desde allí, se le mandó trasladar a la de Montánchez.
 
 “La nueva de este suceso hizo gran ruido en España y aun fuera de ella, porque en todas partes era conocido y afamado don Rodrigo Calderón por su antiguo valimiento, por su riqueza y su magnificencia. Los únicos que se prestaron a ampararle fueron su padre don Francisco, comendador mayor de Aragón, y el Cardenal de Trejo, sobrino de la marquesa su mujer, que desde Roma donde se hallaba pidió licencia al rey para venir a consolar y defender a su tío, a quien debía la alta dignidad en que estaba constituido en la Iglesia. Se la concedió el soberano, acaso porque en Roma no impetrase del Pontífice gracia para el procesado, y cuando el cardenal vino a España resuelto a penetrar hasta el calabozo de su tío, se halló con un mandamiento del rey en el que se le prescribía que pasara a Burdongo, en el obispado de Ávila, de donde era abad, y donde habría de permanecer hasta nueva orden.”
 
Sin poder hacer nada por su tío, el Cardenal tiene que volver a Roma.

martes, 30 de mayo de 2017

D. Gabriel Trejo y Paniagua (Cardenal Trejo) - (II)

Consejero de Calatrava y Castilla en 1613
 
Fiscal de la Cancillería de Valladolid, de cuyo cargo tomó posesión el 4 de abril de 1627 y más tarde auditor de la misma. En la corte real, fue fiscal del consejo de Órdenes (1608) con el hábito de Calatrava, e inquisidor de la misma.
 
Capellán de las Descalzas Reales de mayo de 1613 a 22/05/1614
 
El real monasterio de las Descalzas de Madrid o monasterio de Ntra. Sra. de la Visitación tiene por fundadora a Juana de Austria, princesa de Castilla y hermana de Felipe II.
 
A lo largo de los años ingresaron aquí mujeres de las casas reales y de la alta aristocracia, haciendo importantes regalos y donaciones.
 
El nombramiento del Capellán Mayor para este monasterio era privilegio del Rey, dada la importancia que tenía.
 
Aunque no nacidas en Casas de Millán, en este monasterio estuvieron dos hijas del mayor de los Trejo, Antonio, casado con Isabel de Jáuregui. Fueron Francisca Trejo y Jáuregui, con el nombre religioso de Sor Francisca de las Llagas, que ingresó a los 18 años, y Jerónima o Sor Jerónima de la Concepción, que ingresó a los 16.
 
Consejero de la Inquisición en 1615
 
Estando en el Consejo de Inquisición en España hizo oficio de Comisario general de la Cruzada, por enfermedad de don Martín de Córdoba.
 
Por esta etapa se le acumulan los cargos y prebendas a D. Gabriel Trejo. En 1615 muere el presidente del Consejo Real en aquel tiempo, Juan de Acuña Acevedo. Para sucederle en el cargo  se elige al Arcediano de Talavera de la Reina de la catedral metropolitana de Toledo, Trejo y Paniagua, candidato propuesto por el duque de Lerma y por Rodrigo Calderón
 
Como podemos colegir por estos testimonios, ha sido una de las eminencias del pueblo y de nuestra patria.
 
Sus cualidades intelectuales y políticas le hicieron intervenir en muchos acontecimientos importantes. Unos de orden político, otros de orden religioso.
 
Hay una intervención del Cardenal Trejo desconocida para “los casitos” y muchos madrileños. Fue, que se le mandó la supervisión de la canonización de Sta. María de la Cabeza, patrona de Madrid, junto con su esposo S. Isidro Labrador.
 
Desde 1212 tanto a Sta. María como a S. Isidro, el pueblo cristiano ya había “canonizado” a ambos. Había habido varias intervenciones de papas para aumentar la veneración a estos santos, especialmente también el Cardenal Cisneros natural de Torrelaguna, que en su día promueve el culto de su paisana.
 
El proceso de beatificación y canonización de Santa María de la Cabeza, se inició en el año 1612. El 12 de abril se firma el edicto de testigos, y se concluyen el 28 de julio de 1617, proceso que se paralizó hasta 1693, bajo el reinado de Carlos II, la Santa Sede aprobó el culto inmemorial de la Sierva de Dios María de la Cabeza.
 
Para poner todo esto en orden es por lo que Felipe IV manda al Cardenal Trejo su intervención.
 
Crecían cada día los deseos de la mayor veneración de la Insigne Labradora María, particularmente en el muy católico rey Felipe III, reinante en España, quien para dar más eficacia a la causa de esta deseada adoración canónica, y que con más viveza volase en las alas de su regio favor, nombró por su Real Decreto al Eminentísimo Trejo, Obispo y Cardenal de la Santa Iglesia Romana, en Protector de eta causa, escribiendo también para este mismo efecto a D. Francisco de Castro, su embajador cerca de Paulo V. Presentáronse en Roma los Procesos de la vida, virtudes y milagros de la Sierva de Dios
 
Aunque con un posible cariz de leyenda, nos cuenta otro acontecimiento religioso en que se vio involucrado D. Gabriel.
 
Muchos sucesos memorables debió de ver don Gabriel a lo largo de su vida. Como cuando desenterraron  en 1629 a san Simón de Rojas para cumplimentar las correspondientes diligencias de su proceso de beatificación. Nada más abrir la caja salieron de ésta muchas mariposas blancas que revolotearon, a placer y a la buena de Dios, alrededor de los testigos que allí estaban. Y lo más prodigioso es que las campanas llamaron, por su cuenta, al Ave María sin que se conozca acción alguna de campanero o sacristán. (DE internet: El retablo)
 
Cardenal de la Santa Iglesia
 
Con todo este cúmulo de experiencia religiosa y política, no es extraño que llegara a los cargos más altos en estos dos aspectos, el Cardenalato y la Presidencia del Consejo de Castilla.
 
Su blasón se encuentra en la fachada lateral del complejo de San Francisco en Plasencia, antiguo convento del mismo nombre, el castillo sobre ondas de los Trejos, el emblema se rodea de una bordura que dice: GABRIEL: S: R: E: PRESBITER. CARDENALIS: DE TREJO; se timbra de capelo, y se acola con la cruz de la orden de Alcántara, sobre una bella cartela barroca.
 
El día 16 de diciembre de 1615 y a instancias el rey Felipe III de España, el Papa Paulo V le nombró cardenal, siendo miembro de las Congregaciones Regulares del Índice, del Concilio y de la Inquisición.
 
El 2 de Junio de 1617 se le otorga el título de S. Pancracio y 29 de Noviembre de 1621 el de S. Bartolomé de Isola. Conoció dos cónclaves, el de 1621 donde fue elegido papa Gregorio XV, en el que no participó, y el de 1623, y en el que sí participó, y estuvo a punto de ser elegido, pero, como en tantas otras ocasiones, se mezcló lo político y lo religioso y fue vetado por Francia, siendo elegido Urbano VIII, quien  le nombró Arzobispo de Salerno (Italia).
 
Ciertamente era una mente privilegiada, ya que nos encontramos con alabanzas encomiables en algunos escritos. Así cuando en tiempo de Felipe V se hace loa de  4 cardenales dice:
 
… Y finalmente un don Gabriel de Trejo y Paniagua, Caballero de la Orden de Alcántara, Cardenal de S. Nereo, Aquileyo y Pancracio, Arzobispo de Salerno, Comisario General de la Santa Cruzada, presidente de Castilla, Obispo de Málaga y del Consejo de Estado en el cual resplandecieron la ilustre sangre, el ingenio, la sabiduría, la política, la justicia y todas las demás virtudes propias y necesarias para el Gobernador de una Monarquía.
 
… y así como el Cardenal de Trejo y Paniagua, fue toda la confianza de el Señor Don Felipe IV fuesse también el que hubiere merecido, a los cien años cabales de distancia, igual favor de el Señor don Felipe V, (que Dios guarde) pero con la casualidad  (assi la quiero llamar) de haber sido V. Emcia. También sucesor de las dignidades que tuvo aquel Gran Prelado en España y no menos en la aceptación común que logró aquel insigne Cardenal, tan segura en la fama y en la opinión, que un célebre escritor afirma: Que fue uno de los más claros Varones de su tiempo Pero que mucho si a uno y a otro los alentó un espíritu y una sangre. Fue el Señor Cardenal de Trejo oriundo de la ciudad de Plasencia…
 
El nombramiento de Cardenal por parte del Rey, tenía también una connotación política, pues no olvidemos que estamos en un período en que están en la cúpula del poder Iglesia y Reino. Al Rey le interesaba tener a alguien cerca del poder religioso para las conveniencias de relación. Por eso el Cardenal se traslada pronto a Roma, donde va a estar durante mucho tiempo.
 
Para ello tiene que tener los medios económicos necesarios, por lo que va a recibir nombramientos que, como veremos, son más para la percepción de las rentas que del ejercicio de gobierno. Tiene la Abadía del Burgo Hondo, que es fundación Real a provisión de su Majestad, y el Arcedianato de Calatrava en la santa Iglesia de Toledo, y canonicato en la misma Iglesia, que dio pensión cuando hubo de ir a Roma.

miércoles, 24 de mayo de 2017

D. Gabriel Trejo y Paniagua (Cardenal Trejo)

Este es el único retrato que tenemos del Cardenal Trejo.
 
Debajo pone: El cuadro del Cardenal Trejo
 
Anónimo español: El Cardenal Gabriel Trejo y Paniagua, 1615. Grabado 25X18 cm. Madrid
 
Biblioteca Nacional de España.
 
Gabriel tit. San Bartholomaei in Infula Cardin. Trefsius, Episc. Maleacen. Hifpanus, 2 Decembris 1615.
 
Ciertamente es la persona más relevante en la historia de Casas de Millán. Tal relevancia ha hecho que en casi todas las referencias a esta persona, a través de los escritos, se le haya dado el lugar de nacimiento en Plasencia.
 
El siguiente documento acredita que su bautismo ocurrió en Casas de Millán.
 
Dadas las condiciones sociales y de comunicación en aquellos tiempos, no era normal que naciera en Plasencia y fuera bautizado en Casas de Millán. Es más, en algunas referencias lo dan como nacido en este lugar.
 
Partida bautismal:
 
“GABRIEL. En siete días del mes de mayo de mil quinientos y setenta y siete años yo, Juan de la Pila, cura baptize a Gabriel, hijo del señor Antonio Trejo Monroi y de la Señora Doña Francisca de Sande. Fueron sus padrinos el señor Gutierre de Trejo y la señora Doña Francisca de Mendoza, su hermana, no fue baptizado en casa, y porque verdad lo firme.- Juan de la Pila”.
 
Sic.
 
Plasencia siempre ha disputado su paternidad a las Casas, intentando adjudicarse su nacimiento; hay varios libros de diferentes autores defendiendo este hecho, todos  carentes de rigor, ante la documentación citada anteriormente.
 
Son sus hermanos de don Francisco de Trejo, el Cardenal don Gabriel de Trejo Paniagua y fray Antonio de Trejo, Obispo de Cartagena y don Pedro Paniagua, de los cuales volverá a tratar la historia en su lugar.
 
Parece ser que esta familia vino a España para luchar contra los moros, y uno de ellos, don Pedro Sánchez de Grimaldo se quedó en tierras de Plasencia.
 
De hecho, de lo poco que dejó escrito el Cardenal, dejó manuscrita una Genealogía de la casa de los Grimaldi, de la que era descendiente.
 
Chico despierto y espabilado, fue educado de acuerdo con su rango, que en aquellos tiempos era alto, compartiendo mesa y mantel con nobles e hidalgos de la época.
 
Es probable que compartiera estancias temporales entre Las Casas y Plasencia, dado que en ésta última estaba la nobleza de la ciudad. De hecho allí se encuentran Los Trejos antecesores.
 
En la instrucción a sus sobrinos nos dejó el Cardenal unas notas autobiográficas de su niñez y juventud.
 
“Tuvo vuestro abuelo cuatro hijos, vuestro padre, el señor don Pedro vuestro tío, el señor Obispo de Cartagena, vuestro tío, yo fui el menor.
 
“La hacienda seglar que había en casa llevósela toda vuestro padre como mayor, una prebenda eclesiástica en que se podía acomodar uno de los hijos, llevósela el señor don Pedro”
 
“Murió vuestro abuelo quedando los dos mayores acomodados, aunque no con lo que merecían que os prometo que, sin pasión de hermano, merecen mucho más de lo que tienen.
 
“Estudiamos todos, y los dos mayores como se vieron acomodados dejaron el estudio, aunque el señor don Pedro no del todo. El señor Obispo entróse en la religión de San Francisco, desde niño lo escogió Dios, yo estudié y pretendí  y aunque engañando al mundo… llevé en Salamanca tres cátedras y un colegio y comencé a tener oficios de su Majestad, y a pocos lances grandes estima y honra, y en doce años, y en doce años de oficios, siendo de menos de cuarenta me hicieron Cardenal y después Presidente de Castilla, cosa que ni soñándola había cuando me la ofrecieron.
 
El señor Obispo estudió en su religión, tuvo crédito y fue Guardián y Secretario General y Comisario General de las Indias y General de toda su Orden, ahora es Obispo, y mañana será mucho más, que capaz es de todo cuanto hay en la Iglesia de Dios..
 
No podían darnos lo que nos dieron con hacernos estudiar, y criarnos con mucho estudio y encerramiento y virtud.
 
Esto debo al Señor Deán de Plasencia Don García de Loaisa mi tío, y el señor Alonso Paniagua mi tío, y que me hicieron estudiar.
 
Oí decir al primero, haciéndome de edad de ocho años estudiar con el rigor que si fuera de veinte y diciéndole algunos amigos que era mucho trabajo para mi edad: Pues muérase, que nadie sabe la falta que a mí me hace el no haber estudiado, sino yo. Y así si mis sobrinos no han de saber, mejor es que se mueran niños. Oíd que leche esta con que me criaron; no hace sino escoger, sino estudiar y saber o morirse.
 
Época universitaria
 
Su formación la hizo en el Colegio del Arzobispo o de San Bartolomé en Salamanca.
 
En la Universidad podía lucir el manto y la beca de los colegiales en color pardo.
 

En la Universidad de Salamanca, se licenció en leyes, el 22 de mayo de 1597, poco después, el doctorado en utroque iure, tanto en derecho canónico, como el civil.
 
Es interesante saber que al principio, el Colegio Mayor de Santiago, era una fundación para permitir el estudio de mozos inteligentes y pobres en recursos, pero el prestigio que daba haber estudiado en éste u otro de los Colegios mayores de Salamanca, hizo que hacia finales del s. XVI, sus plazas fueran ocupadas por hijos de familias nobles o acomodadas, lo que rebajó notablemente el nivel de los estudios. El medio de que se valieron los colegiales para limitar el acceso únicamente a los nobles, fue exigir "limpieza de sangre", lo que, si bien parecía pensado para evitar la entrada de descendientes de judeoconversos, en realidad impedía la entrada de aspirantes humildes, que no tenían archivos familiares para demostrar su limpieza de sangre. Para los estudiantes modestos, a menudo criados de los nobles, se construyó una hospedería aneja.
 
Enseñanza en la universidad 1602 a 1607
 
Fue profesor de Derecho Civil en la Universidad de Salamanca, en el año 1602, se dedicó a la enseñanza de Instituta y Código en 1603.
 

Entró en el Colegio del Arzobispo, Salamanca, y enseñó Vísperas de Leyes, Rector de la Universidad, y dejó la enseñanza en 1607 para dedicarse a la judicatura.
 
Fiscal del Consejo de Órdenes e inquisidor de las mismas: 1608
 
El Consejo de las Órdenes era la Institución encargada del funcionamiento de las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Montesa y Alcántara durante la Edad Moderna en España. Su ámbito de actuación se extendía a los territorios de las Órdenes Militares. Éste territorio incluía dos ciudades, 250 villas y 100 aldeas.
 

Para que pudiera acceder a tal Cargo era necesario que perteneciese a alguna de las Órdenes, lo que ocurrió nombrándole caballero con hábito de la orden de Alcántara.
 
Este primer cargo importante, después del periodo de enseñanza que ejerció, nos da idea de la preparación que tenía.
 
Auditor Miembro del Consejo Real 1610 a 1615
 
El Consejo Real, era la segunda institución más importante del Reino, tras el rey. Fue considerado como el prototipo del consejo y de su estructura y organización, de forma que todos los demás calcaron de éste las suyas.
 
Un paso más de ascendencia que realiza el Cardenal, de tal forma que será el principio de su carrera meteórica hasta llegar a la Presidencia de tal Consejo, como veremos posteriormente.
 
Comisario de la Cruzada en mayo de 1613
 
Dentro del periodo en que permanece como miembro del Consejo Real nos encontramos con su pertenencia a otros Consejos. Así tenemos el de Comisario de la Cruzada.
 
El Consejo de Cruzada fue un organismo de la administración española existente entre principios del siglo XVI y mediados del XVIII, en que pasó a denominarse Comisaría General de Cruzada hasta su desaparición en 1851. Tenía atribuciones consultivas, judiciales y de gobierno para gestionar los ingresos procedentes de las tres gracias (bula de cruzada, subsidio y excusado) concedidas por la Santa Sede a la corona española para su utilización en la defensa de la fe católica.